Sus grupos hidroxilo se coordinan con los iones metálicos, y esa quelación sigue siendo eficaz en álcali fuerte, donde muchos secuestrantes fallan. En el blanqueo textil, eso impide que el hierro y el cobre catalicen la descomposición del peróxido de hidrógeno, que de otro modo desperdiciaría el blanqueante y dañaría la fibra. La misma química se emplea en la limpieza alcalina de metales.