Por el tamaño molecular y la afinidad. El ácido láurico, que constituye aproximadamente la mitad del aceite de coco, es una cadena saturada relativamente pequeña y lineal con alta afinidad por la proteína capilar, de modo que puede atravesar las escamas de la cutícula y llegar a la corteza en lugar de quedarse en la superficie. Los aceites de mayor tamaño o más ramificados permanecen en el exterior, razón por la cual el aceite de coco se emplea específicamente para reducir la pérdida de proteína.