Sí, y ahí radica buena parte de su atractivo. No contiene cloruros, por lo que no entraña el riesgo de picadura ni de corrosión bajo tensión que el ácido clorhídrico puede iniciar en los aceros inoxidables austeníticos. Eso lo hace adecuado para la desincrustación en limpieza in situ (CIP) en plantas lácteas, cerveceras y alimentarias, donde los ácidos clorados están excluidos.