No. Ataca el aluminio y puede dañar algunas pinturas, barnices y metales blandos, y es corrosivo para la piel y los ojos. No debe utilizarse en recipientes ni molduras de aluminio, y conviene probar primero las superficies en una zona poco visible. Cuando se requiere limpieza alcalina del aluminio, el metasilicato de sodio es la elección adecuada, porque el silicato pasiva el metal.