Por constancia y suministro. La cera de abeja natural varía según la colmena, el pecoreo y la estación, de modo que el color, el aroma, el índice de acidez y la dureza cambian de un lote a otro, lo que supone un problema para un fabricante que trabaja con una formulación fija y un tono fijo. Además depende de una cadena de suministro agrícola, con la volatilidad de precios y el riesgo de adulteración que ello conlleva. La cera de abeja sintética se fabrica según una especificación fija y su comportamiento es idéntico de lote a lote.