Impulsa la fijación del colorante sobre la fibra, proceso denominado agotamiento. Tanto los colorantes reactivos y directos como las fibras celulósicas presentan carga negativa en el baño de tintura y por tanto se repelen, de modo que gran parte del colorante permanece en disolución. La adición de sulfato de sodio eleva la fuerza iónica y apantalla esa repulsión, permitiendo que el colorante pase a la fibra, lo que intensifica el tono y reduce el colorante que queda en el efluente.