En suelos sódicos o mal drenados, donde el sodio acumulado degrada la estructura del suelo al dispersar las partículas de arcilla, y en sistemas hidropónicos de recirculación, donde el sodio se acumula hasta niveles tóxicos porque las plantas no lo extraen al ritmo en que se aplica. En ambos casos el sustituto adecuado es el nitrato de potasio o el nitrato de calcio.