Porque el riesgo pasa de toda la cadena de suministro al punto de uso. El ácido sulfúrico exige almacenamiento en cubeto, bombas resistentes a ácidos, transporte especializado y manipulación por personal formado, y un derrame constituye un incidente grave. El bisulfato de sodio aporta una acidez comparable en forma de sólido seco y no humeante, se expide en sacos y se dosifica a mano o con tornillo sinfín, y un derrame se recoge barriendo.