Habitualmente entre un 7 y un 10 por ciento, cifra comparable a la de la cera de soja. Como en todas las ceras de triglicéridos, superar ese nivel tiende a producir exudación superficial y menor difusión del aroma, no más fragancia. La cera no debe calentarse por encima de 85 grados Celsius en ninguna etapa, ya que el sobrecalentamiento la decolora de forma permanente.