Por ambos motivos y, en una formulación, suele elegirse por la combinación de los dos. Aporta flavonoides y compuestos fenólicos asociados a actividad antioxidante, lo que respalda un posicionamiento de cuidado de la piel, junto con una firma olfativa botánica auténtica que una fragancia sintética no puede reivindicar. Si el único objetivo es un aroma intenso de osmanthus, un absoluto o un acorde de fragancia resultará más rentable.