Principalmente por la viscosidad, que determina el espesor de película, la extensibilidad y el tacto, junto con el punto de fluidez cuando importa el comportamiento a baja temperatura y el color cuando importa el aspecto. En uso cosmético, la viscosidad determina en gran medida si el material se percibe ligero o pesado sobre la piel, por lo que se elige tanto según el objetivo sensorial como el técnico.