El ligando hidroxilo del centro de cobalto es desplazado con facilidad por el cianuro, que tiene una afinidad muy alta por el cobalto, formando cianocobalamina. Ese producto es estable, no tóxico y se excreta sin más en la orina. Administrada por vía intravenosa en dosis de gramos, capta por tanto el cianuro directamente del torrente sanguíneo en lugar de actuar a través de una enzima.