El hierro es directamente tóxico para el musgo a concentraciones que el césped tolera, y además acidifica ligeramente la superficie inmediata, algo que al musgo no le conviene. El ennegrecimiento que se aprecia en pocas horas es el musgo muriendo. Al mismo tiempo, el hierro reverdece el césped, por lo que los antimusgo para césped suelen estar formulados con sulfato ferroso y proporcionan ambos efectos en una sola aplicación.