Fluidifica los lípidos situados entre las células de la piel, aumentando la velocidad con que los activos atraviesan el estrato córneo. Ese efecto se aprovecha deliberadamente en autobronceadores, tratamientos para el acné, tintes capilares y sérums antiedad, donde el activo debe alcanzar las capas vivas. El efecto debe evaluarse y no darse por neutro, ya que potencia la penetración de todo lo presente, no solo la del activo previsto.