El ion cobre se une a los grupos tiol de las enzimas y altera la función proteica, lo que resulta letal para las algas a baja concentración. El mismo mecanismo actúa frente a hongos y moluscos, razón por la cual un solo compuesto sirve como alguicida, fungicida y molusquicida. No es selectivo, y de ahí provienen tanto su eficacia como su riesgo ambiental.