En muchos mercados, sí. Las restricciones que la retiraron de la cosmética se refieren al contacto con la piel y a la exposición en productos sin aclarado, y sigue usándose ampliamente en lavavajillas líquidos, limpiadores de superficies duras e industriales, fluidos de mecanizado y procesos textiles. Aun así, conviene confirmar su estatus de uso permitido para la aplicación concreta y el mercado de destino antes de incorporarla al diseño de un producto.