Son etapas sucesivas, no alternativas. Un coagulante como el sulfato de aluminio o el PAC neutraliza la carga superficial de las partículas para que las partículas finas puedan aproximarse entre sí, formando microflóculos pequeños y frágiles. Un floculante como la CPAM une después esos microflóculos: sus cadenas largas se adsorben sobre dos o más partículas a la vez y las ligan en aglomerados grandes, densos y resistentes que sedimentan con rapidez y se deshidratan bien.