Por sus propiedades medibles, no por marketing. Funde entre 82 y 86 grados Celsius, el punto más alto de todas las ceras naturales de uso habitual, y es excepcionalmente dura, con una penetración de aguja muy baja. Sus ésteres alifáticos de cadena larga y sus ésteres de ácidos hidroxilados cristalizan formando una superficie fina, densa y muy reflectante, que es el origen de su característico brillo vítreo.