El ácido propiónico no disociado atraviesa la membrana celular fúngica, se disocia en el interior al pH más alto y altera el metabolismo energético. Como solo la forma no disociada puede atravesarla, la actividad depende del pH y es mayor en condiciones ácidas, aunque los propionatos siguen siendo útiles cerca de la neutralidad, donde el benzoato y el sorbato ya han dejado de actuar.