Principalmente en el control de compuestos clorados, cenizas sulfatadas, color y metales pesados, que los grados alimentario y farmacopeico especifican de forma estricta. El grado industrial destinado a transformación química tiene límites más laxos, ya que el material se hace reaccionar posteriormente. El grado debe indicarse en la consulta, pues ambos no son intercambiables en ningún sentido.