Porque la deposición atmosférica de azufre ha disminuido drásticamente al controlarse las emisiones industriales. Los cultivos recibían gratuitamente del aire una parte significativa de sus necesidades de azufre, y ese aporte ha desaparecido en gran medida, por lo que la deficiencia de azufre se ha vuelto frecuente. El sulfato de amonio aporta un 24 por ciento de azufre junto con su nitrógeno, lo que cubre ambas necesidades en un solo producto.